Marrakech: zocos, mezquitas y hammams

La primera vez que estuve en Marrakech algo me cautivó. Los contrastes, la luz, la ajetreada vida de sus zocos, sus gentes. Hoy, doce años después, nada ha cambiado. El tiempo parece haberse detenido y he podido recordar, aunque parezca imposible, cada centímetro de sus estrechas calles. En la medina todo sigue igual, nada ha evolucionado y su encanto permanece intacto.

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