Pompeya, una ciudad bajo las cenizas

Jueves 8 de agosto 2013

Día de traslado. Con bastante seguridad, no encontraremos un camping como el Vulcano Sulfatara en lo que nos queda de viaje. Ha sido, durante estos días, un lugar de paz y tranquilidad en medio del caos napolitano.

Nos dirigimos hacia el sur, a Pompeya, y nos alojamos en el camping Spartacus. No está mal para ser una zona tan turística como ésta pero la chica de la recepción es encantadora y no tiene ningún reparo en explicarnos las visitas que podemos hacer por la zona. También tiene piscina, que nos irá bien para refrescarnos con esta calor incesante, aunque eso sí, cero glamour, es de plástico y desmontable, pero es mejor que nada si no queremos morir abrasados.

El camping está justo en frente de la entrada a las excavaciones de Pompeya, solo tenemos que cruzar la calle. Antes de ir comemos tranquilamente y nos damos un baño en la piscina, para que la caminata por la ruinas sea algo más llevadera.

Entramos a las tres de la tarde, tenemos cuatros horas por delante antes de que cierren, y por lo que habíamos oído antes de venir, creo que ha sido la hora perfecta para visitarlas. Los grupos de turistas que vienen en autocar ya se han marchado o están a punto de hacerlo, así que lo vemos todo sin la masa de gente que no te permite disfrutar de este tipo de visitas.

Pompeya es el complejo arquitectónico más famoso del mundo y, realmente, se merece dicho reconocimiento. Con dos millones y medio de visitantes al año, es la atracción turística más visitada de Italia (entrada 11€, gratis con la Artecard).

Todo empezó, o mejor acabó, un 24 de agosto del año 79 d.C. A primera hora de la tarde, la cumbre del Vesubio estalló produciendo una fuerte explosión provocando una devastadora erupción que sepultó por completo la ciudad con cenizas y piedras. A pesar de lo terrible que fue, pudo ser mucho peor, ya que diecisiete años antes 20.000 personas fueron evacuadas a causa de un terremoto y muchas no volvieron jamás. Perecieron 2.000 personas, muchas de ellas por asfixia debido a la inhalación de cenizas y sulfatos.

Mil setecientos años más tarde del fatídico día, por mera casualidad, un arquitecto hizo excavar un conducto y encontró algunas inscripciones. Nadie podía imaginar que una ciudad entera surgiría siete metros por debajo del suelo como si de una enorme cápsula del tiempo se tratara. Una ciudad que la ceniza preservó del paso del tiempo, enseñándonos dos mil años después como vivió y murió la población, inmortalizando hasta el más mínimo detalle de su vida cotidiana.

Aún hoy, los trabajos de arqueología siguen sacando a la luz más partes de la ciudad. Aproximadamente una quinta parte todavía está por descubrir.

Realmente, se hacen cortas las cuatro horas de visita, aunque muchas de los principales puntos de interés están cerrados al público sin saberse el motivo. A pesar de ello, las muchas casas con mosaicos y frescos en las paredes, las termas, el foro, los teatros, el anfiteatro y los diferente templos de la ciudad dan de sí para hacerse una buena idea de como vivían los romanos de Pompeya.

Los cuerpos reconstruidos con las huellas encontradas de las víctimas de la erupción tratando de escapar bajo la lluvia de cenizas, es una de las visiones más dramáticas de la muerte en Pompeya.

Pompei

Pompei

Pompei

www.pompeiisites.org/

www.incampania.com/

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